La escuela es un espacio para la formación cívica y ética que favorece el aprendizaje, la convivencia y el desarrollo personal y social.
En la escuela comienzan a distinguir diversos sentimientos y emociones: tristeza, enojo, alegría, euforia-sensación de bienestar- etc. y se empiezan a profundizar algunas amistades o entablar nuevas relaciones afectivas.
La escuela nos ayuda a:
- Fomentar hábitos disciplinarios, es decir, responsabilidades diarias de hacerse cargo de los materiales escolares.
- Participar activamente en la resolución de problemas, pidiendo de cada uno sus mejores cualidades.
- Reconocer y diferencias los tipos de autoridad.
- Desarrollar un sentido de pertenencia a grupos e instituciones.
- Crear relaciones de amistad profundas, de compañerismo responsable y de confianza con quienes los rodeas.
- Respetar las diferencias viendo en ellas la riqueza de la diversidad.
- Incentivar las participación colectiva en proyectos y objetivos comunes.
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